
Y sentí miedo
Tuve que decirle adiós a los atardeceres rojos,
Adiós árboles teñidos con el color del atardecer (como los atardeceres del principito)
adios arreboles con lineas llenas de azur
Bienvenidas las lluvias, fríos de nuestros hollados desiertos
Atardeceres grises cubrirán las ventanas, como una luna sin luz ,desangrada
Bienvenidas nubes, que impedirán sentir este cancerigeno sol
En este cielo nocturno de junio, mes del solsticio, dominara la cruz del sur
Mostrando el camino a los descarriados, los perdidos del otoño
Tal cual, fueran errantes, escapando del invierno
La lluvia es bienvenida, para los optimistas son tan solo un molestia
para otros son esperanzas en pequeños frascos de cristal
En este árido mundo caen como si fueran oasis para el sediento,
eriales, profundos claros de humedad brillantes, para el exhausto
Bienvenidas aguas torrenciales , que vendrán a barrer todos esos sueños ,
bienvenidas aguas torrenciales que trasmutaran tu alma como una piedra
Moribundos del otoño, ahora conocerán el invierno
Las lluvias se encargaran de lavar sus rostros cansados
Debajo de la lluvia no somos más que el sonido del agua bajo nuestros pies
Nada dice el agua del hombre, que no este claro en las nubes
Nada dice el hombre, bajo el peso del cielo
Nada dicen las nubes, que no lo digan los rostros cansados de nuestros sueños
Solo la lluvia nos traerá de vuelta, la natura, cubierta de cemento,
dejara de callar esta vez
el hombre, que como la lluvia lo llena con su transparencia fugas
Solo como escuche por alguna parte, sera el general invierno el que nos mostrara que de verdad solo somos ecos de lo que algún día pensamos ser
Ecos de lo que algún día debimos elegir
Ecos de un tiempo lejano, pero a la ves hermoso y terrible
Del que solo el invierno se encargara de roer
y recordar
Pero existe la lluvia,
Solo la lluvia, limpiara nuestra labor bulliciosa
Preparara la tierra para nuevas germinaciones
Estas serán las cosechas de los áridos suelos
Y cuando florezcan estas acimas flores, crecerán fuera de estas furiosas y ruidosas ciudades
crecerán en las praderas de nuestras esperanzas
solo la lluvia nos recordara el verdadero rostro
de todos los apremios, de esta existencia fugas pero transparente
como esos niños, que nunca debimos olvidar,
que nuca debimos callar
que olvidamos
en algún charco, jugando en un lugar en el que llovió



